Cuando pienso en todos los colectivos, en todas las personas que se han desplazado desde cualquier pueblo de la provincia para disfrutar de las instalaciones del Centro de Actividades Náuticas y acercarse al mar, me produce una enorme tristeza saber que dentro de unas semanas cerrará sus puertas sin que ni tan siquiera se les haya informado a los trabajadores de esta incomprensible decisión. Tampoco conocen los motivos las federaciones deportivas que hasta ahora tenían allí su sede, ni los almerienses en general, que pierden unas instalaciones públicas de referencia no solo para las prácticas deportivas náuticas, sino también para el desarrollo de otras actividades en su salón o en las distintas aulas de las que dispone.

