domingo, 4 de octubre de 2020

Moción de censura en Roquetas de Mar


En estos días, el portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar, Manolo García, se encuentra dialogando con los concejales del ayuntamiento para ver quiénes de ellos apoyan una moción de censura frente a Gabriel Amat. Como diría Joaquín Sabina, “sobran los motivos” y todos ellos, sin necesidad de enumerarlos, siempre están en el imaginario colectivo.


El simple hecho de que se hable de una moción de censura es un enorme avance en un municipio gobernado por un alcalde como Amat, que ha instaurado una manera de gobernar en la que nada se mueva o se cueza sin que pase por él. Hace un tiempo parecía imposible terminar con esa forma de actuar.

Que se hable de una moción de censura en privado por parte de quienes pueden plantearla en la esfera pública o que se hable en privado por parte de quienes pueden recibirla en el Ayuntamiento, que se hable por los vecinos del pueblo, de todas las ideologías, que se hable más allá de Roquetas, es señal de que existe en estos momentos en la sociedad una reflexión serena, personal y colectiva, más privada que pública, que expresa la consciencia social de que puede ser el momento en el que se ponga fin a esta manera de gobernar a lomos de la prepotencia, por encima del bien y del mal.

Si hablar de una moción de censura a Gabriel Amat en Roquetas de Mar ya es un gran paso, presentarla será el primer avance para comenzar a pasar página, será el momento de romper la barrera entre lo que se piensa o se dice en privado y lo que se hace y dice en público. Interponerla será un acto de coherencia por parte de quienes piensan que hay que limpiar la vida política en Roquetas de Mar, para devolverles a los roqueteros y roqueteras un ayuntamiento que Amat piensa que es suyo, y de ahí esa costumbre de hacer de su capa un sayo, sin dar explicaciones ni rendir cuentas a la sociedad roquetera. Ante las informaciones que en estos días están circulando sobre informes de la Policía Nacional o sobre la alteración de acuerdos de pleno, cualquier persona con un mínimo respeto por sus vecinos, de alguna manera se habría explicado. Pero Amat no.

Que prospere una moción de censura en Roquetas es una expresión del ejercicio de la democracia, una lección, una cura de humildad para la prepotencia, un esperanzador mensaje de cara al futuro, en un año terriblemente duro.

Este año planteamos una moción de censura en Gérgal, que los fontaneros del Partido Popular se encargaron, con sus recursos, de abortar y nos presentaron una moción de censura en Huércal-Overa que los fontaneros del Partido Popular lograron, con sus recursos, que fructificara. Siempre tuvo fontanería Gabriel Amat en Roquetas de Mar, pero desde que sacó 11 concejales de 25 en las pasadas elecciones municipales de 2019 amplió la actividad de su fontanería, porque sabía que, con 11 concejales y su manera de gobernar, una moción de censura era más posible que nunca. Desde el primer minuto, sus fontaneros han sido conscientes de que debían dedicar todos sus esfuerzos y recursos a hacer lo imposible por hacerla imposible. ¿Tendrá éxito en esta ocasión la fontanería de Amat o fracasará? No es la primera vez en la historia del municipio –ni en la historia de Amat– que se vive un ambiente de moción de censura.

¿Cómo van los apoyos a esa moción? Corresponde a los concejales decirlo, dar respuesta a esta pregunta que ha formulado Manolo García en Roquetas con valentía, con sentido de responsabilidad, sintiendo lo que significa representar a tus vecinos y ejercer el poder en su representación. ¿Ha llegado el tiempo de limpiar y pasar página en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar? Esta legislatura municipal en sí es una puerta permanente a la esperanza; son tiempos, tras hablar, de actuar.

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