Entre abucheos, así llegó el presidente del Gobierno andaluz de las derechas al Ayuntamiento de Linares a ver unas obras en el día en que en el Pleno del Parlamento andaluz se debatía sobre la alarmante situación que vive nuestra comunidad autónoma por la pandemia de coronavirus. Su escapada para disfrutar de un día de ocio en medio de un ‘tsunami’ –tal y como califica su consejero de Salud lo que estamos viviendo–, está fuera de lugar y supone una falta de respeto no solo al Parlamento, sino también a todos los andaluces y andaluzas.

