domingo, 23 de junio de 2013

Ricos y becados


La creciente diferencia entre clases auspiciada por las políticas del PP en nuestro país va a avanzar un paso de gigante más si es que entre todos no conseguimos frenar los planes del PP, conocidos detalladamente en estos días, para conceder becas a los universitarios. No hay joven al que pueda venderle ya la moto ni el señor Rajoy ni sus discípulos almerienses –por mucho que, paradójicamente algunos de ellos utilizaran la Universidad como trampolín a la política-, por mucho que usen ridículos eufemismos como movilidad exterior para definir emigración o insistan en el esfuerzo y el mérito –para quitarse de en medio a los que menos tienen- para justificar una beca a quien realmente la necesita para poder estudiar.


En España la financiación de las Universidades es mayoritariamente pública. Lo que quiere decir que todos pagamos una educación que se ofrece a cualquier estudiante, con más o menos recursos, becario o no. Teniendo en cuenta eso y que un estudiante, en nuestro sistema, con un 5 se considera aprobado y no con un 6,5, pequeños detalles que parecen haber pasado por alto el PP, convertir las becas en una dádiva que se otorga a estudiantes con las mejores calificaciones es un disparate. El ministro Wert, por orden expresa de su partido, quiere convertir las universidades públicas en coto privado para las élites –así no se tienen que gastar su dinero en escuelas privadas, que ya se las pagamos los demás- y para ello pone sobre la mesa unas exigencias para obtener una beca con las que amenaza la igualdad de oportunidades.

El brillante cerebro colectivo del Gobierno del PP ha llegado a la conclusión de que para ajustar sus cuentas hay que exigir más esfuerzos a quienes menos tienen. Así, a partir del próximo curso el alumnado que entre a la Universidad tendrá que tener un 6,5 de nota media para optar a una beca, a lo que se suma el mantenimiento de los umbrales económicos justo en un momento en el que el poder adquisitivo de las familias está disminuyendo.

Se endurecen también las condiciones académicas para poder mantenerla una vez que se ha concedido y, dando una vuelta de tuerca más a la desigualdad, plantean la beca con una parte fija –a la que se aplicará un drástico recorte- y otra variable que dependerá de la renta, del expediente y del presupuesto disponible. Escondido tras su falaz discurso del esfuerzo, el PP lo único que pretende es excluir a las clases trabajadoras de la formación superior.

De hecho, ya lo está consiguiendo. Las universidades han advertido de que 35.000 estudiantes han perdido su beca, una cifra que llegará a los 85.000 el próximo año. En Almería, el PP la ha denegado al 40% de los alumnos que la solicitaron, que son más de 2.300 jóvenes. Los casos más graves son los de 137 alumnos –frente a 50 el pasado año- que, directamente, no han podido pagar sus matrículas y serán expulsados de la carrera que cursan. Casi a otro centenar se le ha facilitado por parte de la UAL fraccionar los pagos pendientes para contribuir a que puedan continuar, al menos, este curso. ¿Cómo puede estar un Gobierno impasible ante esta realidad, dejando a cada Universidad ante este problema humano sin criterios comunes y no articular medidas excepcionales de ayuda?

Y frente a esa falta de sensibilidad, que de eso y no sólo de talento le falta mucho a los dirigentes del PP, en Andalucía tratamos de poner un muro de contención ante la avalancha de la injusticia con los medios de los que disponemos –que no son tantos como quisiéramos-. Por eso, los socialistas hemos sido los únicos en el país en fijar un precio único para todas las carreras y hemos subido las tasas universitarias lo mínimo permitido por la imposición del Gobierno del PP a nivel nacional.

Eso hace que el precio medio por matrícula en Andalucía sea de unos 770 euros mientras que en Madrid, por ejemplo, es más del doble. Además, se ha incrementado considerablemente la partida dedicada a becas propias para tratar de que la política universitaria del PP no deje a muchos profesionales por el camino.

Ese modo diferente de gobernar tiene, además, su reconocimiento por parte de la comunidad universitaria que mientras que plantan a Wert en Madrid, esta misma semana firmaban con el presidente andaluz, Pepe Griñán, un Acuerdo con el Sistema Universitario Público que representa el compromiso de ambas partes con una educación superior motor de investigación, de desarrollo, de emprendimiento y garante de la igualdad de oportunidades. Y, sobre todo, pública. De todos para todos, señores del PP. Que el principio de solidaridad y equidad algunos no lo vamos a tirar por la cuneta por mucho que algún erudito ministro –de Universidad de pago- nos hable de déficit, estabilidad presupuestaria, confianza de los mercados y primas de riesgo. Que para riesgo, al que ellos nos exponen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario