sábado, 18 de abril de 2015

Un Parlamento a la altura de los andaluces

La política es la única herramienta democrática que existe para dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos, para cambiar las cosas que no sirven o que generan sufrimiento. Por eso, uno de los momentos más satisfactorios para alguien que intente cambiar esa realidad desde la política es poder formar parte de un órgano de representación ciudadana, en mi caso concreto el Parlamento de Andalucía.

Esta semana, junto con otros cuatro compañeros del PSOE de Almería –Noemí Cruz, Rodrigo Sánchez, Adela Segura y José María Martín–, asistí al acto de constitución de la X Legislatura del Parlamento de Andalucía, con mi acta de parlamentario bajo el brazo, para tomar posesión. El momento de prometer el cargo es de los que se quedan grabados en la memoria para siempre, por su trascendencia: supone aceptar un compromiso ineludible con la sociedad, el deber de trabajar para que nuestras acciones tengan una repercusión positiva en la gente. Porque, ¿qué, si no, esperan los ciudadanos de nosotros? ¿Para qué nos eligen, si no es para que atendamos sus problemas y seamos capaces de aportar soluciones?

Los cinco representantes socialistas por Almería en la Cámara andaluza ya les adelanto que no tenemos otros objetivos que esos. Nos debemos a los almerienses y pondremos a nuestra tierra por encima de cualquier cosa. Confío en que el resto de fuerzas políticas también caminen en esa dirección.

Tenemos que hacer lo imposible para que en los próximos años seamos capaces de superar la actual situación de crisis y que las personas que están pasando por más dificultades vuelvan a tener una situación normalizada. Además, pelearemos para que la provincia no se convierta en una isla y para que nuestra economía no tenga ningún lastre, como consecuencia de la falta de infraestructuras que sí existen en otros sitios, lo que merma la competitividad de nuestras empresas.

Todos los políticos almerienses, seamos del partido que seamos, tenemos el deber de ser reivindicativos y pelear para que nuestra provincia no quede aislada por su situación geográfica. Para ello, desde el PSOE instaremos a que el Parlamento andaluz reclame a quien haya que reclamarle las inversiones que permitan que los almerienses seamos tratados al mismo nivel que el resto de ciudadanos de otras provincias de España.

Para esto hay que sumar y por eso confío en que el vergonzoso espectáculo que protagonizó el PP en la sesión constituyente del Parlamento se quede en un episodio aislado y no sea un adelanto de lo que está por venir.

Como ya sabrán, cuando, a la hora de elegir la composición de la Mesa del Parlamento, el portavoz del PP armó un escándalo reclamando que se dejara a un grupo político sin representación para que el PP pudiera tener dos representantes en lugar de uno, demostró que el PP no ha entendido nada de lo que pasó en las últimas elecciones.

El 22 de marzo, los andaluces hablaron y dijeron que confiaban mayoritariamente en el PSOE. Pero también dijeron que querían un Parlamento plural, con representantes de varios partidos. De esta manera, los ciudadanos nos pidieron diálogo, que nos entendiéramos. Y el único partido que no ha comprendido eso es el PP. Conociendo sobradamente lo que dice el reglamento de la Cámara en cuanto al reparto de la representación en la Mesa, los parlamentarios del PP han preferido buscar el enfrentamiento y volver a la estrategia de gresca constante en la que llevan años y que tan malos resultados les ha dado. Por eso confío en que reaccionen y corrijan su comportamiento. Tenemos por delante la Legislatura del diálogo y ahí esperamos al Partido Popular.

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