domingo, 31 de enero de 2021

Un turista sin equipaje



Si hace una semana le contaba el paseo que el presidente de la Junta de Andalucía se había dado por Jaén para ver cómo habían quedado unas obras –evitando, de paso, rendir cuentas de su gestión de la pandemia en el Parlamento de Andalucía–, esta semana nos ha tocado a los almerienses recibir otra de sus visitas turísticas. Moreno Bonilla, como ya sabrán, estuvo el pasado jueves en El Ejido, de visita en una empresa hortofrutícola, y su apretada agenda no le dejó tiempo para nada más: el presidente andaluz se hizo fotografiar con cajas de pimientos al fondo y se fue como vino, con la maleta vacía.


Podía haber aprovechado para anunciar lo que todos esperamos: el refuerzo del sistema sanitario almeriense con más profesionales. Los que tenemos actualmente llevan ya muchos meses trabajando por encima de sus posibilidades y, a la vista de las cifras que presenta la pandemia, no son suficientes para el aluvión que se nos ha venido encima. Faltan medios humanos en los centros de salud, faltan rastreadores y falta personal para atender todas esas camas nuevas que dice el Gobierno andaluz que va a habilitar para afrontar la tercera ola en los hospitales.

Moreno Bonilla también podía haber aprovechado su visita a Almería para anunciar la reapertura del hospital de la Cruz Roja, que permitiría contar de manera inmediata con nuevas camas hospitalarias, en lugar de tener que recurrir a medicalizar hoteles o a derivar pacientes a la sanidad privada, con el consiguiente flujo de dinero público a manos privadas. En otras provincias andaluzas, como Granada y Sevilla, el Gobierno de PP y Ciudadanos no ha tenido reparo en poner en uso antiguos hospitales para hacer frente a la pandemia. En Almería, sin embargo, se niegan por activa y por pasiva a dar marcha atrás. Quizá tenga mucho que ver la indolencia del alcalde de la capital, que por no molestar, ha transigido con este injusto cierre sin abrir siquiera la boca.

Moreno Bonilla también podría haber aprovechado su viaje hasta tierras almerienses para sentarse con los sectores que están viviendo unos momentos muy duros por los cierres derivados de la elevada incidencia del coronavirus. Actualmente son 47 los municipios de la provincia que han tenido que cerrar su actividad no esencial por su alta tasa de covid, lo que está suponiendo un trago muy amargo para los comerciantes y hosteleros, que se han quedado prácticamente sin ingresos de la noche a la mañana, después de varios meses en los que venían tirando a duras penas. El presidente de la Junta, como digo, podría haber aprovechado para sentarse con ellos y anunciarles, de una vez por todas, el plan de rescate que llevan meses pidiendo. Hay que recordar que el cierre de estas actividades ha venido impuesto por el Gobierno andaluz, sin que éste haya puesto encima de la mesa las ayudas que necesitan las empresas y los autónomos afectados.

En definitiva, Moreno Bonilla podría haber hecho todas esas cosas el pasado jueves, pero prefirió pasar de largo. Ni una palabra tuvo para el personal sanitario, más allá de los consabidos mensajes de ánimo y reconocimiento. Tampoco quiso el presidente pisar la capital, quién sabe si por vergüenza o para no hacérsela pasar al alcalde. A la vista de lo sucedido, tampoco hubo tiempo para escuchar lo que piensan los comerciantes y los hosteleros de Almería ni para anunciarles medidas dignas que remedien la dificilísima situación que están viviendo. Definitivamente, Moreno Bonilla no está a la altura y, cuando un presidente empieza a hacer visitas de tapadillo, es porque ya lo sabe o, al menos, lo intuye.

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