El Gobierno andaluz, que venía presumiendo de anticipación, de andar por delante en todo, ha dejado al descubierto en tan solo unos días que, en realidad, todo formaba parte de una estrategia de confrontación pura y dura contra el Gobierno de España. Ha sido conocerse que en la fase III de la desescalada los gobiernos autonómicos pasarán a asumir el mando único y comenzar a recular y a desdecirse como si no hubiera un mañana.
