lunes, 17 de septiembre de 2012

Para la memoria, rabillos de pasa


Hace unos días haciendo zapping en escuché de un destacado dirigente del partido popular en la provincia al que le hacían una entrevista en una televisión pública, que en los ayuntamientos no se hace política, que arreglar baches, poner farolas no es de derechas o izquierdas, que eso es sólo gestión. Este mensaje lleno de demagogia pertenece al argumentario que maneja la derecha de este país para desprestigiar la política y arrinconarla, para hacer creer a los ciudadanos que no hace falta la política, sino buenos gestores; como si un ayuntamiento o una administración fuese un negocio y nada más.


Un alcalde, un concejal, puede decidir si arregla los baches o dirige las inversiones al centro de la ciudad, dónde están sus amigos, y abandona los barrios donde se es menos popular, aunque seempresas privadas para que ganen ellas dinero o pueden gestionarlo desde lo público para qua más necesario. También puede un alcalde y sus concejales fiar la gestión de todo a las e quienes se beneficien no sean las empresas sino los ciudadanos. ¿Cuántos negocios privados hay puestos con dinero público? ¿A cuántos empresarios les hubiese gustado que el Alcalde de su pueblo le hiciese su negocio con el dinero de todos? Pues ahí hay terreno para hacer mucha política, bien para permitir que unos hagan negocio y se lucren con lo que es de todos o para velar para que todo el beneficio sea siempre para los ciudadanos.

En la misma entrevista perdía el dirigente del partido popular la memoria durante unos segundos para subrayar que no recordaba ninguna inversión de la Junta de Andalucía en la capital en los últimos años. Yo le voy a recordar algunas muy recientes: La ciudad de la Justicia, la ampliación y construcción de nuevos centros escolares, como el Ginés Morata o la ampliación del Mar Mediterráneo; el Centro de Alta Resolución del antiguo hospital provincial, la construcción de nuevos centros de salud y la mejora del hospital de Torrecárdenas; la rehabilitación singular y de edificios; el mercado central; el parque del Andarax… y hasta la Escuela de Música, ubicada en la antigua Casa de la Juventud, cuyas obras de adaptación fueron financiadas con el plan PROTEJA de la Junta, y con la que ahora algunos hacen negocio, con unos precios que no todo el mundo puede pagar, con el beneplácito de la autoridad municipal que gestiona y no hace política.

En cualquier caso, ante tanta demagogia y ante esa memoria selectiva, de acordarse sólo de lo que le conviene a uno y de olvidar lo que no le conviene, de confrontar a diario con la Junta de Andalucía y de olvidarse de mirar y pedir al Gobierno de Rajoy, les tendré que recomendar que para la memoria tomen rabillos de pasa, un consejo muy almeriense. Y para quienes tratan de silenciar o maniatar a la política, mas democracia y valores ciudadanos.

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