lunes, 3 de septiembre de 2012

Rajoy adelanta la cuesta de enero


Acabamos de estrenar mes y con los primeros días de septiembre, a modo de cuesta de enero, se nos viene encima un negrísimo otoño económico que augura más recesión y desempleo. La lluvia de recortes que ha estado cayendo sobre los más débiles desde hace ocho meses, debido a las medidas aprobadas por el gobierno de Rajoy, ha dado paso a una temporada de profunda inquietud y desesperanza en las maltrechas economías familiares con la subida del IVA o la retirada del sistema de financiación pública de medicamentos comunes para tratar enfermedades con las que tenemos que lidiar a diario.

El PP ha dado por zanjada la tregua estival, salvo para los que más tienen –esos podrán seguir a lo suyo- y ha metido a las familias, a los trabajadores, desempleados, jóvenes y pensionistas en una espiral económica difícilmente sorteable entre los agujereados bolsillos de la inmensa mayoría de los españoles. El oscuro otoño que se cierne sobre las cabezas de los más débiles, al margen de simbolizar de manera metafórica una situación sin precedentes en nuestro país, representa el escenario real en el que se van a mover –ya lo están haciendo– centenares de miles de personas a las que se les ha ido exprimiendo tanto (subida de IRPF, IBI, electricidad, gas, repago de medicinas, recortes en educación, sanidad, dependencia, pérdidas de derechos laborales…) que la subida del IVA ya no es que les parezca inaceptable, es que es sencillamente inasumible.

Y lo es más aún para las personas que intentan encontrar un empleo sin éxito y a los que este gobierno del Partido Popular ha decidido castigar aún más, haciendo añicos cualquier atisbo de esperanza e incrementando su dolor mediante la eliminación directa o el recorte de las prestaciones o, como en el caso del programa PREPARA, haciendo prácticamente inaccesible a las personas que ya han agotado el desempleo la ayuda de los 400 euros. Así, muchos de estos ciudadanos, convertidos en funambulistas por obra y gracia de un gobierno absolutamente alejado de la realidad, se ven abocados a transitar por una cuerda suspendida a varios metros del suelo sin más colchón que el de sus huesos.

Los recortes presupuestarios en becas y el aumento del IVA en el material escolar son también las primeras sorpresas que se van a encontrar los padres en el inicio del curso escolar en este adelantado otoño. Además de pagar íntegramente por el flutox –los jarabes para la tos ya no están en la lista de medicamentos financiados por el Sistema Público- los progenitores tendrán que hacer frente al incremento del precio de lápices, cuadernos y todo tipo de material que los niños necesitan en el colegio. La famosa frase de Rajoy con el anterior gobierno socialista “van a subir el IVA de los chuches” se ha transformado en un estruendoso bumerán que puede servir, sí, para echarse unas risas, pero que, esto también es seguro, no consuela a nadie.

A estas subidas, desde ayer, se han unido las de la luz, gas, teléfono, peluquería, transporte, cine o alimentos como la carne o el pescado. Todo esto es más caro con la entrada en vigor de la subida del IVA y todo esto repercutirá tanto en el que gana 10.000 euros al mes como en el que no tiene ninguna fuente de ingresos. Así de sencilla es su aplicación y así de injusto es este gobierno de Rajoy. Todos los ciudadanos, sin excepción, tendrán que rascarse aún más el bolsillo para salir adelante pero sin un horizonte que permita ver algo de luz entre tanto recorte. Más allá de las desafortunadas medidas anticipadas no hay nada, porque nada ha hecho este gobierno para incentivar la economía o crear empleo. En estos meses, eso sí, se ha empleado a fondo en adelantar la cuesta de enero, en crear desilusión e incertidumbre ante la crisis organizada por los grandes especuladores, a los que no les costará salvar esta difícil situación otoñal bajo el paraguas de las siglas del PP.

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