sábado, 12 de julio de 2014

Enemigos de la Agricultura

El Gobierno de Rajoy continúa haciendo oídos sordos a las legítimas reivindicaciones de los agricultores para que modifique las nuevas tarifas eléctricas que se han aplicado al regadío. Es en esta época del año cuando el sector tendrá que hacer encaje de bolillos para salir adelante debido a la falta de sensibilidad y a la vergonzosa actitud del Gobierno con nuestra agricultura.
El Ejecutivo del PP está haciendo pagar a agricultores y ganaderos una factura eléctrica que les perjudica gravemente al haberles aplicado una subida escandalosa en el coste del suministro que, como poco, duplica el precio de la electricidad que venían pagando, comprometiendo muy seriamente la rentabilidad de muchas explotaciones.
Tenemos la factura eléctrica más cara de nuestra historia, en nuestras casas y en nuestros campos, de cuyas subidas no se ha librado nadie en España. En el caso de los regantes, la situación es sangrante ya que pagan recibos elevadísimos por la electricidad en temporadas en las que no riegan ni consumen energía. Además de percibir precios bajos por sus productos, los agricultores están obligados a pagar un precio carísimo por la potencia contratada durante todo el año, incluidos los meses en los que no hacen uso de la energía eléctrica.
El Gobierno del Partido Popular pone de manifiesto con la normativa aprobada en agosto del año pasado que, una vez más, trabaja para las grandes compañías eléctricas ya que les ha garantizado, mediante la indecente normativa aplicada, unos cuantiosos ingresos a costa de los regantes, que son unos de los grandes paganos de este nuevo abuso del Gobierno.
A pesar de las protestas que ha protagonizado el sector y de las iniciativas que hemos desarrollado los socialistas en todas las instituciones públicas, el Gobierno de Rajoy sigue sin atender ninguna de las reivindicaciones que se han realizado en este sentido.
Las zancadillas que le está poniendo Rajoy al sector con medidas como estas - también con la Política Agraria Común, donde Andalucía perderá más de 500 millones de euros - mientras se ha negado a aprobar la rebaja fiscal que reclama nuestro campo o ayudas para paliar la sequía extrema que sufrimos, son enormes.
Se fue Arias Cañete, dejando una herencia envenenada para la agricultura y no parece que su sucesora, ni tampoco el ministro de Industria, tengan la intención de apostar decididamente por nuestra agricultura, por Almería.

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