Uno de los principios que debe de regir la actividad política debe de pasar ineludiblemente por mantener los mismos ideales y planteamientos sea cual sea el foro o el lugar en el que los ciudadanos hayan decidido que estemos. Sin embargo, comienza a ser muy común que el Partido Popular diga una cosa cuando está en la oposición y la contraria cuando gobierna. Es lo que comúnmente conocemos como doble vara de medir: la que yo quiero y me gusta y la que no quiero pero me sirve para atizar al contrario, al gobierno o a la oposición, según toque.
lunes, 4 de junio de 2012
Tres avisos al PP
Ha comenzado el mes de junio con altas temperaturas no solamente en el aspecto climatológico sino también en el político. Todos los indicadores, todas las señales que nos llegan desde el Gobierno y desde los organismos internacionales ponen en cuestión que las cosas se estén haciendo bien o simplemente con algo de sentido común. Con la prima de riesgo disparada y “los avisos”, los toques de atención de la Comisión Europea al Gobierno de Rajoy, el termómetro ha cruzado la línea de la moderación para instalarse en la de la gravedad.
Lo que vale la palabra de Rajoy
El presidente del Gobierno anunció a principios de semana que “no va a haber ningún rescate de la banca española” y muchos españoles nos pusimos a temblar. Mariano Rajoy, que como vidente no parece que tenga mucho futuro, ha demostrado sobradamente en estos meses de gobierno que su palabra tiene muy poco valor, puesto que basta con que diga una cosa para que haga la contraria, sin pestañear y en el mismo día, si es preciso. Si no fuera porque la situación del país y la de millones de ciudadanos no está para bromas, habría que decir que Rajoy realiza, prácticamente a diario, una mala imitación de Groucho Marx con aquello de “estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Por sus hechos (y por sus dichos) los conoceréis
Las declaraciones del alcalde de Níjar y dirigente del Partido Popular, Antonio Jesús Rodríguez, en las que pone en duda la profesionalidad y la dedicación del profesorado de la enseñanza pública merecen mi más contundente reprobación. También su llegada y su transitar - lo presencié personalmente - en expo Levante, por un recinto cerrado donde no había tráfico, envuelto en un sonar iluminado de sirenas policiales que anunciaban la aparición en coche de alta gama de la autoridad local, dice igualmente mucho.
JUSTICIA EN EL ESFUERZO COMÚN
Gran parte del dinero que la Junta de Andalucía no va a poder invertir este año en beneficio de los andaluces se debe al tijeretazo de Rajoy. Este hecho podría pasar inadvertido si no fuera porque repercute en tantos colectivos profesionales y sociales, en tantos programas recortados, en tantas inversiones aplazadas, que la opinión pública se da perfecta cuenta. Sirvan unos cuantos ejemplos de lo que digo. La Junta tendrá este año 140 millones menos para Dependencia. Podríamos hacer el cálculo de cuántos andaluces dejarán de beneficiarse de esta ley y de cuántos empleos se perderán. Tendremos otros 619 millones menos para 86 programas, entre ellos becas y guarderías.
Lágrimas de cocodrilo
El Gobierno de Rajoy está colocando fuera de nuestro país la idea de que España ha hecho todo lo que estaba en su mano para estabilizar la economía con el objetivo, creo yo, de animar a Bruselas a dar un paso al frente, cuestión que parece razonable. Otra cosa es que lo que pueda ser una estrategia que funcione de cara al exterior se pueda utilizar para consumo interno, que el argumento no suene a boxeador noqueado que arroja la toalla y que cunda la desilusión generalizada.
lunes, 21 de mayo de 2012
EL PP EN FUERA DE JUEGO
El Gobierno de la Junta de Andalucía acaba de demostrar que los ajustes en el gasto público se pueden hacer de modo y manera que casen y vengan juntos con el respeto a los derechos y servicios del Estado del bienestar, sin cargarse ni romper o cortar nada de los mismos. El jueves, el Gobierno de Rajoy dio su aprobación a las cuentas que le presentó Andalucía, junto a las demás Comunidades, aceptando así que hay otra forma de hacer las cosas aún compartiendo el objetivo de reducir el endeudamiento de las administraciones. La derecha se queda fuera de juego cuando los españoles que no viven en Andalucía comparan lo que hacemos aquí con lo que hace el PP en otros territorios.
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